martes, 18 de agosto de 2009



El cabezón vuela buscando a Dios
en la whiskería.
Él va revoleando botellas
a la deriva
y mensajes 'teocráticos'.
Corre a aferrarse
no es real, es de piedra
mira las calles
y todavía hay huellas de carreta,
los paraguas no son del veinticinco
vienen de Taiwán.
El Japo cae señalado
por una bala que no eligió
y sus amigos viajan en un mundo celeste
dejando atrás una ruta de líneas blancas
custodiando las noches
entre lunas de mares calmos.
Las sirenas dan concierto
en “si señor” sostenido
y los niños bajan al mundo
en la garúa de un bautismo.
El barro con sus dientes de acero
destroza las zapatillas marca bandera
y plantillas de diario.
La madrugada le suspira
el dedo gordo,
el de proa, vio.
Ese que un día se perdió en la tormenta
cuando las estrellas dejaron de brillar,
el mismo en que el mono
salió del agua para convertirse en hombre.
¡Ah! Y los que bajaron del cielo también.
Y así transitaron juntos desde el lunes
al picadito del domingo.

Posted by Esto que acaba de leer, lo afirmo como que me llamo Lucila en 23:27
Categories:

2 comentarios  

jueves, 21 de mayo de 2009


Habrá que resignarse a ser pregunta...
arremangarse los pies,
seguir andando,
con un golpe de sismo por la espalda
sin cimientos
ni contemplaciones
habrá que acostumbrarse sin respuesta
morir en una historia y otra historia
salir de una historia,
entrar en otra historia,
salir y entrar pateando las preguntas
por los caños de la piel
hasta los huesos
y andar
humano no más
apuntalando luchas
controlando el pulso de la tierra
mirarse escombro en el mapa de los sueños...

Posted by Esto que acaba de leer, lo afirmo como que me llamo Lucila en 22:06
Categories:

2 comentarios  

sábado, 18 de abril de 2009



Un enemigo de Kafka dice que es difícil ser poetizoñador,

que es extremadamente peligroso, andar....
digamos, mostrando “las costillas” por la calle...
o en un libro, entregar tu cuerpo de estrellas al gentío,
(hablando cómo si el no perteneciera al pragmatismo leve de este mundo),

pero yo le diría que no... que, ¡no es difícil!, más jodido es ser acróbata o albañil!
Es decir, no es difícil escribir, lo difícil es no caerse para arriba, (o para abajo).
Por ejemplo, llegar en pedo a la obra, revocar con un pie afuera del andamio...
haciendo equilibrio, y un día, ¡olvidarse y apoyarse con los dos zapatos en el aire!

Ése es el verdadero peligro poético;
Esto está claro, porque no nos quedan los poemas siquiera, los poemas se viven, (para hacer un análisis en la clave de la situación: los poemas se andamiean).
Se escribe lo que se vive. Por eso no es difícil ser poeta.

O, dicho de otra manera:
lo más misterioso y lo que lo fortalece al poeta-andamiero ¡es que nunca decaiga ni caiga!

Un amigo de Kafka I
Deténgannos, pedimos, cuando deseamos caer.
Esas son sólo frases, ecos lejanos de aquello
que nunca llegaremos a contar (nunca vamos a caer).

(Piedad! Piedad a nuestros ojos, ¡que no pueden mirarse a ellos mismos! ¡Piedad por lo que no puede contemplarse!) le gritó desde el andamio el poeta.


Posted by Esto que acaba de leer, lo afirmo como que me llamo Lucila en 23:38
Categories:

9 comentarios  

::::::::::::: todas las Bitácoras anteriores :::::::::::::

 
>