acuestan la cabeza sobre, camas-edificios-lámparas-bares-escritorios-alfombras-escalones-porteros -barrios. A causa de tan presuntuoso, sesudo pensamiento sobre lo que vendrá, no se saludan ni reconocen en reuniones de trabajo, ni en hoteles, ni en coctels de despedida. Se inadvierten con alevosía, panderetas, rock and roll y fiebre. Se persignan frente al espejo en sus santuarios del asfalto. Sobrevuelan la semaforología, pican y chupan hacia atrás el veneno como mirando con nostalgía el ¿pasado?... que ya no lo es, ni en el Tortoni, ni en la biblioteca del Congreso, ni en tu casa. Se indigestan y contagian simpatía, nativa, los pequeños usos y transfusiones del poema del horror, del error urbano. Son los decadentes que chupan del cuerpo extenuado de la poesía, hasta matarlo. Y a pesar de la decadencia, un tanto incierta, y de la des encia, de los tratos ya no desencadentes, polvorientos, yo me pregunto, (si es que tendrían que existir) ¿ cuáles son tus nuevos "tangos" ? , ¿ quienes ocupan su lugar ?
sábado, 14 de marzo de 2009
acuestan la cabeza sobre, camas-edificios-lámparas-bares-escritorios-alfombras-escalones-porteros -barrios. A causa de tan presuntuoso, sesudo pensamiento sobre lo que vendrá, no se saludan ni reconocen en reuniones de trabajo, ni en hoteles, ni en coctels de despedida. Se inadvierten con alevosía, panderetas, rock and roll y fiebre. Se persignan frente al espejo en sus santuarios del asfalto. Sobrevuelan la semaforología, pican y chupan hacia atrás el veneno como mirando con nostalgía el ¿pasado?... que ya no lo es, ni en el Tortoni, ni en la biblioteca del Congreso, ni en tu casa. Se indigestan y contagian simpatía, nativa, los pequeños usos y transfusiones del poema del horror, del error urbano. Son los decadentes que chupan del cuerpo extenuado de la poesía, hasta matarlo. Y a pesar de la decadencia, un tanto incierta, y de la des encia, de los tratos ya no desencadentes, polvorientos, yo me pregunto, (si es que tendrían que existir) ¿ cuáles son tus nuevos "tangos" ? , ¿ quienes ocupan su lugar ?
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me llamo Lucila
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viernes, 13 de marzo de 2009
Tras las cámaras, en el luminoso pero frío pasillo de los extras cinematográficos
donde todos somos uno y uno, todos...
-como un D'Artagnan con alzheimer-
nos pasamos la vida esperando la llamada del director de orquesta,
para pasearnos por el plató como lechuzas sin rostro
o el perro sin rostro,
corriendo tras el hueso de plástico con “sabor a carne verdadera”
que nos permite vislumbrar de refilón
por cuatro pesos
desde nuestra incómoda pero verdadera posición
del ayudante del ayudante del ayudante del protagonista
el paraíso del éxito y la fama
y seguir soñando
aquí abajo
en la caverna
en el pasillo
con nuestros 5 minutos
esos que no existen
esos que siempre le tocan a otro
esos que todos los lunes nos repite nuestro jefe
serán nuestra salvación
(nuestra recompensa)
por haber representado nuestro papel sin chistar
e ir al sacrificio,
con una sonrisa eterna
en los labios.
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Bendito seas tú,
Bitácoras,
Homenajes Inconscientes a L. A. Brown
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martes, 24 de febrero de 2009
La agridulce tragicomedia
de la vida on line,
evidencia incólume
de nuestra complicidad con lo humano,
(que no con los humanos)
con un apagón eléctrico
de golpe se terminó.
Y me encuentro ahora, sola
viendo mi pantalla obscura
y espero
porque sé que éste él mundo virtual pronto regresará
pues el mundo real, sin el virtual, colapsaría,
sí,
colapsaría
Y eso no es productivo ni al capital
ni al deseo,
y por eso
bueno,
por eso espero...
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